Soy Ramón Fandos, tengo 59 años y me dedico a crear contenido, sobre todo a enseñar inglés a través de mis redes. Con el tiempo he reunido una comunidad grande —unas 240.000 personas— y millones de visualizaciones, pero en lo esencial sigo siendo el mismo: alguien que vive tranquilo con su mujer, Mariel, en un pequeño pueblo de Teruel, rodeado de campo y de silencio. Allí llevamos una vida sencilla y tranquila.
A veces nos hemos encontrado con personas que pensaban que vivíamos en la camper porque no teníamos otra opción, como si fuera un recurso de emergencia. Pero no es así. Tenemos nuestra casa, nuestro trabajo y nuestra rutina. La camper no es un refugio por necesidad, sino una forma distinta de vivir, una manera de alejarnos del ruido y dejar que la vida se vuelva más clara.
Y quizá esa elección tenga que ver con algo que nos acompaña desde hace años: un deseo profundo de buscar a Dios. A veces lo hemos hecho desde la certeza, otras desde la duda, pero siempre con la sensación de que era el Espíritu el que nos invitaba a seguir avanzando.