La Puerta Estrecha hoy
Por un evangelio de y para las personas
Jesús habló de una puerta estrecha…
Pero, ¿y si no se trata de esfuerzo ni de cumplir reglas?
¿Y si se trata, simplemente, de abrir el corazón?
No es un camino de sacrificios impuestos,
ni de normas que pesan o fechas que cuentan.
Es el camino de la autenticidad,
de la compasión.
La puerta es estrecha,
no porque sea difícil,
sino porque no cabe el ego,
ni la vanidad, ni el deseo de poder.
Solo se puede pasar con el corazón desnudo,
con manos abiertas,
con amor sincero.
No está en el cielo, ni en un templo.
Está aquí.
En cada gesto humano que se compadece, que se entrega, que cuida.
Dios no exige.
El amor no se impone.
Se elige.
Se vive.
La puerta estrecha…
es ese lugar donde el amor deja de ser teoría
y se convierte en vida compartida.

